SOBRE MI

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Soy Catalina Muñoz Camós, licenciada en Derecho y graduada en Psicología. He trabajado en puestos de responsabilidad como abogada en una empresa durante muchos años, hasta que tuve la oportunidad de elegir y dedicarme a algo que me apasiona que es la psicología y el coaching.

Lo que me lleva a este nuevo proyecto empieza cuando dejo de ejercer como abogada y, me doy cuenta que lo que más me gustaba de mi antiguo trabajo eran las personas y sus relaciones. Observaba que en la empresa había muy buenos profesionales con grandes conocimientos, responsables de su trabajo, con un potencial a desarrollar y a veces con una comunicación interpersonal deficiente. Algo había que hacer. No tenía claro qué pero dejé que todo fluyera. Estudié Psicología para después especializarme en Coaching Ejecutivo y, posteriormente en Coaching de Familia y Adolescentes.

Durante estos años de estudio, tomé conciencia de que las personas que se entienden “normales” y sus necesidades de desarrollo personal, todavía estaban muy desatendidas. A lo largo de la vida nos preocupamos de la formación intelectual, de la educación, de la formación física y de la salud de las personas. De algo tan importante como es la persona en si misma, lo dejamos a expensas de que haya una buena genética y/o un buen ambiente. Es como si a una silla de madera maciza, la dejáramos con algunos tornillos sueltos, las piezas quedan sueltas, la silla maciza se tambalea.

Ya ejerciendo como Coach me cruce en un ciclo de conferencias con una persona que tenía un libro “Como hablar para que tus hijos te escuchen “ de Adele Faber y Elaine Mazlish. Lo miré y dije: “este libro lo conozco, me gusta”. Sin más me iba ir, cuando una frase de esa persona, “el amor no basta”, me hizo detenerme, para escuchar que necesitamos herramientas para comunicarnos con nuestros hijos de una manera más profunda, para poder entenderlos y para poder hacerse entender, para poder comprenderlos y que ellos sepan que los comprendes. Una vez más descubrí con esta persona que muchos de los problemas en la familia al igual que en la empresa, no derivan de la falta de amor o interés por las cosas, sino de una comunicación deficiente.

Así es como llego al mismo punto de donde partí cuando salí de mi trabajo en la multinacional: necesitamos nuevos recursos para desarrollar todo nuestro potencial y que la sociedad se beneficie de ello. Necesitamos un nuevo estilo de comunicación más profunda que facilite la gestión de emociones y que implique una mejora de las relaciones interpersonales, no solo en el ámbito familiar, personal sino también en el profesional.

¡Es muy potente!.